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Neurociencias
Dto.
Apoyatura Académica I.S.E.S
Bibliotecas Virtuales
Compilación y armado Sergio Pelliza
Dto. Apoyatura Académica Bibliotecas Virtuales
Para comenzar a entender las neurociencias
– comenzamos por ver el escenario, los actores y decorados, del teatro donde
se representan estas maravillosas obras – EL SISTEMA NERVIOSO –
Luego de la mano de la Dra. Prof.
Mariela Szirko ingresamos al Laboratorio de Investigaciones Electroneurobiológicas del
Hospital Neuropsiquiátrico "Dr. José Tiburcio Borda" del Gobierno
de la Ciudad de Buenos Aires con abundante información especializada sobre este
tema. Si deseas ingresar directamente, haz clic aquí.
Una primera aproximación a manera
de introducción:
Introducción
¡Cuidado con las neurociencias!
A fines del siglo XX asistimos a una revolución en biología que no tiene precedentes
en la historia. Los conocimientos sobre el cerebro avanzan a tal ritmo, que
cada día se percibe más su impacto social. Por ello se los emplea también para
fines políticos. Hacer creer a la gente que la gente es un robot, manejado por
su cerebro, sirve a ambos extremos del espectro político. Al capitalismo salvaje,
que pone la gente al servicio del dinero, le conviene que la gente se crea robot
para que acepte la exclusión cultural y económica de grandes grupos empobrecidos,
su explotación e incluso su bombardeo: "total", haráse pensar, "no
son más que formas naturales, estructuras que se rompen y se los favorece al
terminar con su vida miserable". A los revolucionarios menos ilustrados,
que ponen la gente al servicio de la sociedad, les conviene que la gente se
crea robot para que crea que la vida no tiene sentido más que en lo material,
de modo de socavar las religiones utilizadas políticamente por algunos regímenes
como la monarquía francesa del siglo XVIII.
Coinciden, pues, los dos extremos
políticos: al capitalismo salvaje le conviene que las neurociencias digan que
la gente son robots para bloquear la solidaridad internacional y a los revolucionarios
de filosofía hegeliana les conviene que las neurociencias digan que la gente
son robots para atacar al uso político de la fe religiosa. Ambos son
antipersonalismos;
para ambos las personas no tienen valor intrínseco y otras cosas (el dinero,
o los grupos colectivos) son lo único que vale. Pero las neurociencias no dicen
lo que los antipersonalismos quieren; no dicen que la gente sea una máquina
cerebral, ni que el cerebro crea la mente.
A menudo se lee eso porque muchos
centros de neurociencias son sostenidos por aquel capitalismo para generar su
propaganda o por científicos materialistas que honestamente creen que la vida
no tiene sentido fuera de lo material. Esos son las fuentes más numerosas
de lo que se lee como "neurociencias". Pero sus desaciertos y falsedades
han ido revelándose y es posible leer otras fuentes, incluso en Internet, donde
van apareciendo descripciones más precisas de los hechos neurocientíficos.
Las neurociencias no tratan de
contestar a la pregunta "¿Qué son la conciencia y la mente humana?"
Sabemos que el cerebro sólo genera sensaciones en un psiquismo, digamos el psiquismo
del lector, que se halla asomado a ese cerebro; no en el psiquismo del vecino.
La determinación de a qué cerebro se asoma cada uno no proviene de ese cerebro.
Este no podría determinar quén lo va a usar, de modo que las neurociencias,
que estudian el cerebro, no pueden contestar aquella pregunta ni tienen por
qué intentarlo. Pretenderlo es parte de la propaganda de los dos extremos ideológicos,
los antipersonalistas antes mencionados. Sí sabemos que cada cerebro es manejado
por un psiquismo particular e incanjeable, que puede cambiar los estados de
ese cerebro de modo de comandar conductas (por ejemplo, usted puede mover un
dedo) y que es afectado por los estados de ese cerebro.
¿Por qué experimentamos emociones?
Porque los campos eléctricos del cerebro generan estructuras dinámicas en otro
campo físico al cual el psiquismo allí asomado (no el de un vecino) reacciona.
¿Por qué aparecen las enfermedades psiquiátricas o neurológicas? Porque cerebro
y psiquismo interactúan, aunque no pueden reducirse uno al otro. Estas son algunas
preguntas básicas que la neurociencia intenta contestar detalladamente en beneficio
de la humanidad.
Las Neurociencias estudian el
sistema nervioso desde un punto de vista multidisciplinario, esto es mediante
el aporte de disciplinas diversas como la Biología, la Química, la Física, la
Electrofisiología, la Genética, la Psicología, la Antropología Filosófica, la
Epistemología genética, la Paleoneurobiología, la Neuropaleontología, la Gnoseología,
la Ontología, la Informática, la Farmacología, la Historia de las Ideas, etc.
Y por supuesto la Filosofía, que permite a las neurociencias encuadrar y conceptualizar
lo que están haciendo; hoy sería absurdo creer que alguna ciencia se reduce
a contemplación o experimento ingenuo, sin ninguna filosofía. Todas estas aproximaciones,
dentro de una nueva concepción de la mente humana, son necesarias para comprender
el origen de las funciones nerviosas, particularmente aquellas más sofisticadas
como las que sirven al pensamiento, resultan en emociones y coordinan los comportamientos.
El Sistema Nervioso
El sistema nervioso humano contiene
más de cien mil millones de neuronas y ochocientos mil millones de otras células:
son casi un billón, es decir un millón de millones, en total. Consiste en el
sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal) y el sistema nervioso periférico
que incluye los sistemas vegetativos y los nervios sensoriales y motores. El
sistema nervioso opera con sistemas circuitales y no circuitales, y por ello
se organiza en (a) circuitos y sistemas que sirven para funciones como la visión,
respiración y comportamiento, y (b) sistemas de campo que sirven para funciones
como la producción de sensaciones y emociones (llamadas entonaciones subjetivas)
en el psiquismo particular e incanjeable que halla en ese cerebro su circunstancia
o ubicación de sus intercambios causales.
La posibilidad de estudiar la
biología de las neuronas en cultivo y comprender los mecanismos moleculares
y genéticos que intervienen en la función neuronal ha permitido desarrollar
nuevas estrategias terapéuticas en neurología.
¿Por qué necesitamos Sistema
Nervioso?
La concepción evolutiva es central
en neurociencias. El sistema nervioso aparece como respuesta a la conveniencia
de los animales en moverse o desplazarse. Para esto es necesario captar las
características del medio ambiente, formar una representación adecuada de la
realidad exterior e interior y predecir el impacto de las acciones y los acontecimientos
externos. El sistema nervioso es anticipatorio y realiza todo el tiempo “hipótesis
mecánicas” o representaciones sobre el mundo externo. La eclosión o aparición
de un psiquismo en el sistema nervioso sirve de instrumento para usar espontáneamente
(semoviencia) esa representación según sensaciones motivantes, aprovechando
las circunstancias sin ajustarse a programas fijos; y este uso a su vez sirve
para desarrollar en dicho psiquismo una inteligencia que puede aplicarse también
para fines últimos o no instrumentales. El hombre es un instrumento para la
evolución y la evolución es un instrumento para el hombre, pues. Cuando faltan
importantes partes del sistema nervioso (anencefalia)
se observan graves idiocias,
que puede ver pulsando aquí
http://electroneubio.secyt.gov.ar/Anencephaly.htm
Pero recientes avances en Paleoneurobiología
(que estudia la función nerviosa en protozoos sin sistema nervioso que existían
en el período Precámbrico) y en Neuropaleontología (que estudia la evolución
del sistema nervioso desde finales de dicho periodo Precámbrico, hace unos 700
millones de años) muestran que la evolución del cerebro fue doble: siguió dos
caminos al mismo tiempo.
Por un lado desarrolló medios
eléctricos para producir sensaciones en un psiquismo arrojado a existir en ese
cuerpo (y no en otro) por motivos ajenos a ese cuerpo, medios eléctricos que
también permiten transmitir a los miembros los comandos de ese psiquismo como
conducta voluntaria. Por otro lado desarrolló redes neurales o circuitos neurales
para coordinar automáticamente la ejecución de esos comandos y evitar que dependiesen
de la voluntad, de modo de respirar o conservar el equilibrio al correr sin
necesidad de dirigir cada ajuste.
Estos avances se hallan descriptos en castellano en un trabajo
en línea que puede leer pulsando aquí:
http://electroneubio.secyt.gov.ar/NSEvolutionCastellano.htm
Así, pues, el cerebro sirve a
dos funciones. Una es robótica: esta es la segunda función, que recién vimos.
La otra es que el psiquismo diferencie contenidos mentales que representan al
ambiente, de modo que pueda operar en ese ambiente de modo inteligente y no
mecánico.
La evolución del cerebro ha sido
pues doble y es muy importante no confundir esas dos funciones: las que se realizan
sin intervención del psiquismo y las que se ejecutan en interacción con éste.
Mucha de la propaganda política antes mencionada y las descripciones incorrectas
del sistema nervioso que abundan en Internet niegan alguna de las dos (esa negación
se llama reduccionismo, porque reduce la psicología a neurociencia o la neurociencia
a psicología) o, con más disimulo, dicen que una de ellas es solamente un “epifenómeno”
(apariencia) o “propiedad” de la otra. Debido a estas deformaciones intencionales
hay que tener muchísimo cuidado al estudiar neurociencias por Internet, sobre
todo cuando la fuente es antipersonalista, es decir cuando quien explica neurociencias
tiene interés en hacer creer a la gente que los individuos en sí mismos no tienen
valor.
Objetivos de la neurociencia
Describir la organización
y funcionamiento del sistema nervioso, particularmente del cerebro humano.
Determinar cómo
el cerebro se formó en la evolución y cómo se "construye" durante
el desarrollo infantil.
Encontrar medios
para prevenir y curar enfermedades neurológicas y aquellas enfermedades psiquiátricas
que tienen base orgánica.
Neurociencia y salud
El mejor conocimiento del cerebro
permite comprender y tratar mejor las enfermedades que afectan al sistema nervioso,
tanto psiquiátricas como neurológicas. Esto permite ensayar nuevos tratamientos
a veces más eficientes y seguros para enfermedades de enorme impacto social
como la epilepsia, los accidentes cerebrovasculares, la depresión que es endógena
o causada por defectos en la química cerebral (otros tipos de depresión, como
la que tiene causa social, no es curable desde las neurociencias), alcoholismo,
tabaquismo y las adicciones a narcóticos y psicofármacos (donde las neurociencias
entran en conflicto con otros factores que promueven esas enfermedades), las
demencias, las esquizofrenias o la enfermedad de Parkinson Inclur anorexia
y bulimia. Los tratamientos han dejado de ser empíricos y ya no ocasionan
tantos efectos adversos, pero en ciertos tipos de algunos gravísimos padecimientos
(como algunas formas del “ELA”, terrible enfermedad cuyo nombre completo es
esclerosis lateral amiotrófica, o la recuperación de ciertas parálisis, comas
o estados vegetativos) todavía no tenemos remedio. En los próximos años vamos
a asistir a nuevas formas de tratamientos que podrán implicar, además de nuevos
fármacos, el transplante de células progenitoras de neuronas o modificadas genéticamente
para que cumplan la función de neuronas faltantes y la terapia génica, es decir,
la intervención directa en el genoma de las células nerviosas con fines terapéuticos.
Neurociencia, Informática
y robótica
La comprensión de las redes neurales
inmersas en el sistema nervioso también tiene un interés productivo o industrial.
Ejemplo de ello es el diseño de nuevos aparatos inteligentes, sean computadoras
o robots. La inteligencia artificial intenta cada vez más emular algunos recursos
que emplean los organismos biológicos. Aunque el cerebro funciona de una manera
radicalmente diferente a como lo hace una computadora o un robot, los mecanismos
por los cuales procesa la información en sus redes neurales son inmensamente
complejos y sutiles. Las neuronas se comunican, además de efectos del campo
eléctrico general, a través de un alfabeto de sustancias químicas llamadas neurotransmisores.
Sus señales no sólo activan o hacen silenciar a una neurona sino que también
modifican sus propiedades, al interactuar indirectamente con los genes que sostienen
tal neurona. Por ejemplo un aprendizaje reflejo elemental, como reconocer el
peligro frente a la electricidad o el evitar comportamientos con consecuencias
negativas (como experimentar dolor o un gusto desagradable), implica millones
de eventos moleculares, incluyendo cambios a nivel de la expresión de genes
y nuevas conexiones entre las neuronas.
El abc de la neurona
El sistema nervioso está constituido por dos grandes tipos de células: las
neuronas y las células gliales. Las neuronas cumplen la función de recibir e
integrar información y de enviar señales a otros tipos de células excitables a
través de contactos sinápticos
Instituto de Investigaciones biológicas Clemente Estable
El abc de la
neurona
El sistema nervioso está constituido por dos grandes tipos de células: las
neuronas y las células gliales. Las neuronas cumplen la función de recibir e
integrar información y de enviar señales a otros tipos de células excitables a
través de contactos sinápticos
Instituto de Investigaciones biológicas Clemente Estable
Bases neurofisiológicas y principios generales de control motor
Históricamente ha habido una pugna entre dos posiciones en relación al
control motor. Por un lado, están quienes afirman que los sistemas nerviosos
actúan de forma reactiva; así, los más complejos movimientos están conformados
por el montaje organizado de arcos reflejos y solo podrían presentarse por la
presencia de estímulos sensoriales adecuados. Por otro lado están quienes
proponen que los comportamientos no son reactivos al medio; estos
comportamientos (innatos) corresponderían a las pautas motoras fijas o a
patrones innatos de comportamiento
El cerebro: aquella inestable
matriz
No hace mucho tiempo, los círculos no académicos tendían a equiparar ciencia
y ficción. Ahora, a las puertas del nuevo milenio, la brecha entre ciencia y
cotidianeidad parece estarse desvaneciendo, quizá como consecuencia del fácil
acceso a la tecnología
Factores neurobiológicos del trastorno de personalidad antisocial
Este artículo ha sido realizado con el objetivo de hacer una selección
analítica de la literatura básica con el fin de establecer en algún grado el
estado actual del conocimiento sobre los factores
neurobiológicos asociados al trastorno de personalidad antisocial
La década del
cerebro
se presenta parte de una reflexión personal sobre una posible evaluación del
logro de los objetivos propuestos por el gobierno de los Estados Unidos de
Norteamérica, algunas agencias internacionales de investigación y otras
entidades internacionales, para la denominada "década del cerebro".
CEREBRO:
COMO FUNCIONA - PRINCIPIOS GENERALES.
El cerebro de la iguana, el de
Kant y el del hombre común funcionan con los mismos principios básicos (figura
I). Una minoría de las células del cerebro, alrededor de un diez o doce por
ciento nada más, están conectadas entre sí por uniones o sinapsis. Estas células
se llaman neuronas; las que no están conectadas cumplen otra función y se llaman
glía. La estructura y la comunicación de las neuronas, en los albores del siglo
XX, fueron descritas magistralmente por los sabios Santiago Ramón y Cajal, español
en Madrid, y Christofredo Jakob, germano-argentino en Buenos Aires. Ambos
fueron gigantes de la ciencia. Cajal, que pese a haber combatido contra
los estadounidenses en Cuba estaba muy convencido por el reduccionismo anglo-norteamericano
de las relaciones entre mente y cerebro y se imaginaba que las neuronas eran
los caminos o “sendas neurales del pensamiento”, hacia 1890 encontró en el minucioso
escudriñar de las laminillas bajo el microscopio una característica fundamental
de la comunicación entre estas células nerviosas: casi nunca se tocan, están
separadas por pequeñísimos espacios, cuyo significado y enorme importancia vendría
a conocerse mucho tiempo después. Jakob, que no era reduccionista, descubrió
en 1906 que por encima de las redes neuronales con sus espacios de separación,
los microcircuitos cerebrales también forman estructuras eléctricas de interferencia,
las que describió como reverberaciones de tipo holográfico o similares en ciertas
propiedades a lo que hoy llamamos hologramas. (Los anglonorteamericanos redescubrieron
lo mismo recién sesenta años más tarde, con sus investigadores Pribram, Westlake
y Longuet-Higgins, a partir de 1966/7. No fue el primer caso: también llaman
“circuito de Papez”, por el redescubrimiento en 1937 por su investigador
Papez,
al importantísimo macrocircuito cerebral que Jakob enseñara en sus clases desde
1908 y publicara desde 1910...).
A pesar de las diferencias en
la forma de las neuronas, su estructura en los sitios en los que se comunican
unas con otras es muy similar. La parte de la neurona que "habla"
con otra neurona tiene siempre una estructura típica, y la región de la neurona
que recibe ese contacto también tiene una forma característica. A cada una de
estas zona de interacción de las neuronas (hay miles en cada neurona) se la
llama sinapsis (del griego syn, con y ápsin, abocar = unión, enlace,
beso), y su funcionamiento es esencial para explicar prácticamente todas las
acciones del cerebro, desde las más sencillas – como ordenar a los músculos
que se contraigan y se relajen en forma coordinada para llevar a cabo un simple
movimiento – hasta las más complicadas tareas al servicio de las labores intelectuales,
pasando también por las funciones que originan, controlan y modulan las emociones.
No obstante existen importantes acciones globales en el cerebro, más difusas,
que operan desde fuera de las sinapsis.
Puede verse en
red una explicación sinóptica del funcionamiento del cerebro y sus relaciones
con el psiquismo pulsando aquí:
http://electroneubio.secyt.gov.ar/EffectsCastellano.htm

Figura I.1 Variedad de formas de las
neuronas
42
CEREBRO-ANSIEDAD-ANGUSTIA: “LOS MALES DE NUESTRO TIEMPO SE GESTAN EN EL CEREBRO”
Por supuesto, es una mentira.
Los males de nuestro tiempo no se generan en el cerebro sino en el egoísmo de
la gente. Pero echarle la culpa al cerebro sirve para sacarse la propia responsabilidad.
El método es viejo: en la Ilíada, hace más de tres mil años, Agamenón dice a
los griegos que raptó a la bella esclava ajena Briseida, no por su culpa sino
porque los dioses le metieron la idea en la cabeza. Ahora está más de moda decir
que el cerebro nos la mete en la mente, pero el mecanismo de "dis-culpa"
es el mismo. Puede leer más sobre la historia de las ideas (y las mentiras y
propaganda) sobre la relación entre el cerebro y la mente pulsando aquí
http://electroneubio.secyt.gov.ar/MedicineVsPhilosophyCastellano.htm
y, si lee francés, aquí http://electroneubio.secyt.gov.ar/antropologiaganglionar.htm
La interacción o influencia causal
es doble: la mente influye sobre el estado de su cerebro (no sobre el cerebro
del vecino, recordemos), por ejemplo generando un estado eléctrico que hace
modificar el estado eléctrico previo y genera los potenciales adecuados para
mover sucesivamente los dedos; y el estado del cerebro influye sobre las sensaciones
nuevas (no sobre los recuerdos) que experimenta la mente. IMAGINEMOS UNA ESCENA
TÍPICA de viernes a la noche en una sociedad "económicamente desarrollada".
Un personaje llega con más o menos dificultades a una reunión de amigos tras
una semana de estar sometido a las tensiones del trabajo alienante, dificultades
con colegas, estímulos agresivos de las grandes ciudades, fricciones mayores
o menores en la relación familiar y todo lo demás que se quiera agregar al cuadro.
Como este no es muy agradable, acepta encantado un vaso de vino o una primer
copa de cierta bebida más fuerte impuesta por la propaganda. Casi después del
primer trago obtiene una sensación clarísima de relajamiento, de distensión.
Es decir; lo opuesto a la tensión. El efecto es todavía mayor si al alcoholismo
agrega tabaquismo: es decir si, además, fuma un cigarro. Ha contrarrestado así,
en un momento, toda la carga de ansiedad acumulada en la semana. No resuelve
nada y se enferma, pero ya no le importa...
Es claro que el consumo de inebriantes
representa una de las formas mercantilmente explotadas de disminuir las tensiones.
El alcohol tiene otros efectos también vinculados con la conducta, de los que
hablaremos más adelante. Pero en relación con su efecto ansiolítico, es decir,
con el efecto que destruye o contrarresta la ansiedad, a pesar de que aún ahora
estamos lejos de conocer todos los mecanismos de nivel bioquímico por los cuales
el alcohol ejerce sus múltiples efectos (desde el nivel eléctrico es distinto
y allí se los conoce mucho mejor), el mensaje que recibe el público es también
claro: ese mensaje dice que si una sustancia química como el alcohol aminora
la ansiedad, ello significa que sus sensaciones pueden manipularse a nivel bioquímico.
Como conclusión inmediata, debemos considerar que su origen (de las sensaciones,
por cierto; no de la ansiedad...) está en una función orgánica que puede ser
influida a nivel molecular.
Pero las sensaciones no son todos
los contenidos mentales. Los hay de otras clases, por ejemplo los recuerdos.
A los recuerdos no los afectan en sí ni las vicisitudes bioquímicas ni las eléctricas,
que por el contrario si afectan, y en mucho, a las sensaciones con las que uno
procura reimaginarse esos recuerdos... de modo que a uno estos le quedan “en
la punta de la lengua” (el nombre clásico es “en visión general”) pero no los
puede reimaginar. A esta situación se llama “olvido”.
Es conveniente señalar que los
recuerdos biográficos o episódicos no se almacenan en el cerebro. La existencialidad
o psiquismo, que es semoviente, pone al cerebro en un estado eléctrico tal que
le genera, al psiquismo, las sensaciones que le generaba a través de ese cerebro
la experiencia original anteriormente vivida. A la cual ese psiquismo así
reimagina,
interpretando las nuevas sensaciones en términos de su capacidad (del psiquismo
semoviente) para operar sobre ellas y, de ese modo. reconocerlas como objetos.
Pero los recuerdos de una existencialidad no son afectados por el tiempo, ya
que este no trascurre dentro de ella: por eso conserva todo lo vivido (“memoria”)
y, cuando puede rehacerlo en operaciones, puede poner al cerebro en el estado
que le permita volver a sentirlo o reimaginarlo (“recuerdo”). Lo que no puede
interpretar en operaciones no lo reimagina y por ello hay amnesia de los episodios
de la primera infancia. Estos hechos fueron descubiertos por uno de los principales
seguidores de Jakob en la tradición llamada escuela neurobiológica argentino-germana,
Mario Crocco, en los años 1960, pero sólo hace poco se comenzó a aceptarlos
en las neurociencias angloestadounidenses. Crocco también aportó a las neurociencias
el conocimiento de cómo se produce la necesaria estructura temporal en los recuerdos,
todo lo cual se halla explicado en red, en la –arriba citada– explicación sinóptica
del funcionamiento del cerebro y sus relaciones con el psiquismo, que puede
leerse pulsando aquí:
http://electroneubio.secyt.gov.ar/EffectsCastellano.htm
Es interesante comentar que en
las neurociencias anglonorteamericanas existe lo que uno de sus investigadores,
el alemán Thomas Metzinger, llama “the Anglo-American filter effect”, es decir
el efecto de filtrado anglo-americano. Esto significa que la mayoría de sus
autores se citan sólo entre sí –entre partidarios intelectuales del filtro–
y dejan así creer que fuera de ellos no hay otros investigadores de valía. Eso
los perjudica a ellos mismos (y por eso Metzinger protestaba) ya que no pueden
asimilar novedades valiosas del exterior. En este caso, es la causa de que numerosos
trabajos en Internet sigan afirmando equivocadamente que el cerebro almacena
los recuerdos. Ese almacenamiento (“storage”) no existe, pero es la razón por
la cual la “cera” dentro del cráneo (cerebro) se denomina con ese erróneo concepto
desde hace miles de años: se pensaba que los recuerdos se graban allí como la
escritura en una tableta de arcilla. Aunque en instituciones de enseñanza argentinas
el tema se viene explicando correctamente hace más de 35 años, la mayoría de
los neurocientíficos angloamericanos y sus repetidores externos se verían muy
ridiculizados si debieran reconocer que durante tantas décadas obtuvieron muchísimo
dinero, para salarios e investigaciones, por inflar con propaganda una vieja
leyenda al servicio de nuevos intentos de que la gente se crea robot. Para evitar
el escándalo se silenció activamente a la tradición argentino-germana cercenándole
todo apoyo (y ni Jakob ni Crocco recibieron los Nobel que merecían, que en cambio
recibieron los “engramistas”), silenciamiento que en la presente sociedad global
ya no puede mantenerse. Pero es necesario exponerlo aquí al estudiante que recién
tropieza con las neurociencias, para que tome las necesarias precauciones al
acercarse a esta disciplina científica y no suponga que, en la misma, sólo se
buscan conocimientos desinteresados. Dos ejemplos: en 2003 un laboratorio neurocientífico
de California que sostiene aquellas ideas erróneas terminó de reunir más de
cien millones de dólares en donaciones colectadas para su trabajo; y entre 1900
y 2000 la industria farmacéutica y los laboratorios biomédicos de ideas afines
a los angloamericanos, financiados por los Estados y las universidades privadas,
gastaron más de cien mil millones de dólares de hoy en investigaciones directa
o indirectamente dirigidas a encontrar los “engramas” o grabaciones de las memorias
episódicas dentro del cerebro. Por supuesto, ni las encontraron – ni pudieron
negarse a seguir recibiendo recursos reconociendo que en la “remota Hispanoamérica”
estaban más adelantados que ellos y habían establecido que los engramas eran
superfluos para memorizar...
Algunos famosos experimentos,
en particular los de Wilfred Penfield, aquí merecen mención porque todavía hoy
se los sigue comentando. Este honesto neurocirujano de Montreal hacia 1955 publicó
varios casos en los que, al aplicar electricidad en el cerebro de algunos pacientes,
estos rememoraron involuntariamente antiguas experiencias. ¿Descubrió Penfield
sus engramas? Una señora, por ejemplo, describió detalles de un parto que había
tenido en otro continente y memorias por el estilo. Penfield fue un cirujano
muy querido y respetado, que con limpieza había informado de antemano a sus
pacientes, a quienes no se operaba dormidos sino sólo anestesiados en el cuerpo
cabelludo y la abertura craneal (ya que el cerebro no tiene sensibilidad propia
y cortarlo no genera dolor) lo que trataba de encontrar: localizar eléctricamente
los engramas cerebrales de sus recuerdos. Y los más impresionables de estos
pacientes sentados y con su cráneo abierto, al decírseles que estaban siendo
estimulados eléctricamente en su cerebro y preguntárseles si recordaban algo,
sin necesidad de mala intención brindaron al cirujano lo que este quería oir.
Por supuesto nunca nadie pudo obtener científicamente los mismos resultados,
tomando las mínimas precauciones para controlar la inducción voluntaria o involuntaria
de los mismos. Pero los quiméricos hallazgos todavía se siguen proclamando y
no son nada escasos en Internet.
44
LA AGRESIVIDAD – LA PASIVIDAD- TAMBIEN DEPENDEN DE LA QUJIMICA DEL CEREBRO.
ES INDUDABLE que existen diferencias
muy marcadas en la agresividad de los humanos. Hay sujetos naturalmente amigables,
tranquilos, de naturaleza pacífica, en quienes las manifestaciones de agresividad
ocurren solamente en condiciones extremas. Otros, en cambio, son irascibles
y reaccionan ante estímulos que pasarían inadvertidos para otros, con una carga
de agresión fácil y exagerada. Entre estos dos extremos se puede encontrar toda
una gama de respuestas de contenido agresivo. Como todos y cada uno de los aspectos
del comportamiento humano, la agresividad puede ser influida por la función
de las neuronas integradas en circuitos. La "irritación" permanente
de algún grupo neuronal en el cerebro, tal como la ocasional irritación periférica
provocada por un escurridizo insecto moviéndose entre nuestra ropa y la piel
o sus irritantes picaduras, puede facilitar que perdamos la paciencia. Para
avanzar en el conocimiento de las estructuras cerebrales relacionadas con la
agresividad, los investigadores han realizado estudios en especies animales
en las que el comportamiento agresivo está bien tipificado.
45
UN CEREBRO ACTIVO Y FUNCIONAL PERO DISTORSIONADO
LAS ESQUIZOFRENIAS, con casi
quinientas formas clínicamente distinguidas o clasificadas en la copiosa literatura,
son alteraciones mentales de las más dramáticas y devastadoras. Los individuos
con este padecimiento presentan severa perturbación de la personalidad, caracterizada
en sus etapas más críticas por una pérdida del sentido de la realidad. En las
etapas iniciales, frecuentemente durante periodos discretos, los individuos
con esquizofrenia muestran síntomas que no son fácil ni directamente identificables
y son parte de una profunda alteración de la personalidad. (“Personalidad” es
el particular perfil o menú de maneras de vincularse, con las cosas y con la
gente. No debe confundirse con “personeidad”, que es el hecho de seguir siendo
uno y no otro: en las esquizofrenias la personalidad cambia, la personeidad
no). El comportamiento cambia, advirtiéndose en el individuo una tendencia al
aislamiento, rechazo a las relaciones sociales o afectivas y desinterés por
casi cualquier tipo de actividades que pudieran considerarse habituales. Este
padecimiento se presenta en personas jóvenes, entre los quince y los 35 años,
es decir; en una etapa de la vida en la que los individuos manifiestan generalmente
una actitud activa, tanto en sus ocupaciones intelectuales como en su conducta
emocional y social.
46
CEREBRO DROGAS – LA ILUSION EFIMERA
EL CARÁCTER, LA PERCEPCIÓN DE LA VIDA, CAMBIAN CON
LAS DROGAS PERO POR CORTO TIEMPO Y A ALTÍSIMO COSTO
47
CEREBRO MASCULINO Y FEMENINO – EROTIZACIÓN
EN EL CURSO DE LOS CAPITULOS
ANTERIORES se ha comentado que la sensación o sentiencia de las emociones
tiene un sustrato orgánico en el cerebro, que en muchos casos está bien localizado
y estudiado. Hay, sin embargo, un aspecto esencial de la emoción humana para
el cual la contraparte orgánica y molecular no ha podido identificarse. Se trata
nada menos que del conjunto de emociones que pudieran asociarse con el sentimiento
del deseo sensual.
No existe el famoso filtro del
amor, tan buscado desde siempre por el hombre, como la piedra filosofal o la
fuente de la eterna juventud. No hay fruto, ponzoña o raíz que cumpla el sueño
de convertir al indiferente en amante apasionado. Y sin embargo, la erotización
tiene características muy similares a las de un fenómeno bioquímico y molecular:
es específico, dirigido a una persona en particular, ignorando al resto. Ya
lo dice sor Juana: "...Por quien no me apetece ingrato, lloro, y al que
me llora tierno, no apetezco..." Presenta el rasgo de desensibilización,
es decir que tras un tiempo de obtenerse el "estímulo" deja de tener
el mismo efecto, igual que sucede con las neuronas que reciben estimulación
continua por un mismo neurotransmisor. (¿Qué sería de la pasión de Romeo y Julieta
después de 14 años de matrimonio? Tal vez se habría transformado en amor, o
no, pero seguramente no seguiría siendo urgencia erótica permanentemente). Es
desplazado por agonistas más potentes, característica resumida por la sabiduría
popular con aquello de que "un clavo saca a otro clavo" o páttaloi
pattalóis ékruontai, como los griegos decían 2500 años ha. En fin que la incalescencia
animal y humana posiblemente tenga componentes bioquímicos que actúan en el
sistema nervioso, componentes que hasta la fecha permanecen ignotos aunque se
conoce el estado eléctrico que generan.
48
LAS CELULAS DE LA MENTE – 1
Nuevamente es una mentira muy
común, propalada con motivos ideológicos por ambos extremos del espectro político.
Cajal hablaba del "cauce material del pensamiento", pero ello no existe.
No pensamos con las neuronas. Estas son necesarias para generarnos sensaciones
referibles al exterior (llamadas simplemente sensaciones), para generarnos sensaciones
debidas al estado en que nosotros las pusimos (imaginación) y para ejecutar
los movimientos voluntarios de nuestros miembros. Pero no conservan nuestras
memorias, que simplemente permanecen en nuestra mente (ver explicación aquí
http://electroneubio.secyt.gov.ar/EffectsCastellano.htm
ni dirigen el curso de nuestras imaginaciones y reimaginaciones
(pensamiento).
49
LAS CELULAS DE LA MENTE - 2
EN 1921 el alemán Otto Loewi
realizó un experimento que iba a tener consecuencias muy interesantes e importantes
para el desarrollo futuro del conocimiento del lenguaje químico que las neuronas
comparten y lo que se comunican entre sí. Loewi trabajaba sobre los mecanismos
de contracción del corazón de la rana, y con este objetivo, utilizaba un "modelo
experimental" (un animal operado de cierta manera, excluyendo lo que no
interesa) que se ha usado mucho en fisiología cardiaca: mantener el corazón
de la rana fuera del cuerpo de ésta, aislado de todos los otros órganos, en
una cápsula de Petri o pequeño vaso de vidrio. EI corazón allí permanece bañado
en una solución que contiene las sales más abundantes del plasma sanguíneo y
de los líquidos que se encuentran normalmente fuera de las células en todos
los tejidos animales, por ejemplo el cloruro de sodio, que es la sal más abundante.
En estas condiciones, si hay
suficiente oxígeno en la solución, el corazón de la rana puede latir durante
dos o tres horas, debido al automatismo característico del músculo cardiaco
—recordemos que el corazón no es otra cosa que un músculo con ciertas propiedades
especiales, a pesar de que sigue siendo considerado el órgano con el que amamos
y sentimos las emociones—. Gracias a esta propiedad del
Laboratorio
de Investigaciones Electroneurobiológicas
y
Revista
Gobierno
de la ciudad de Buenos Aires
Hospital
Neuropsiquiátrico "Dr. José Tiburcio Borda"
Electroneurobiología
ISSN: 0328-0446

Tel./Fax
(54 11) 4306 - 7314
Correo electrónico - e-mail
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NOCIONES
GENERALES
Conceptos:
Noticia
general -- ¿Qué es electroneurobiología? -- La atmósfera intelectual (all in
Spanish) -- Main Technical Ideas / Conceptos técnicos principales (English and
Spanish) -- El descubrimiento de la Doppelrinde (German and Spanish)
Historia de las experimentaciones:
1883:
el primer mapeo con electricidad en todo el mundo ¡durante ocho meses! de un
cerebro humano consciente, realizado en San Nicolás, Provincia de Buenos Aires
(Spanish)
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